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domingo, febrero 22, 2026
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Conducir la sucesión es un proceso complejo, el momento estelar donde todo gobernador debe poner en práctica su experiencia y sabiduría política, es la coronación de una larga carrera contada en décadas. En los tiempos que corren la política lleva prisa, vemos como los aspirantes se desviven tratando de hacer prevalecer sus proyectos, algunos con ridiculeces y otros francamente violentando la ley. Atemperar sin limitarlos, especialmente a los de su partido, es tarea de los gobernadores.

Cada elección tiene su propia dinámica, escuché decir a Miguel Etzel varias veces. Tenía razón, cada una tiene su propio grado de complejidad pero todas son diferentes. En la que corre, Maru Campos ha sabido llevar el proceso con inclusión, flexibilidad y privilegiando la unidad. Intenta llegar a la elección con candidatos fuertes y avenidos al proyecto general, los mayores requisitos para proyectos competitivos.

La nota dominante del proceso actual es que haya, en el PAN, un aspirante claramente aventajado sobre los otros, obviamente me refiero a Marco Bonilla. Eso es bueno pero también malo, como decía Artemio Iglesias invocando el filósofo de guemes; bueno por que facilita una cargada tempranera que facilite la unidad, malo porque no conviene poner todos los huevos en una misma canasta. Para el conductor del proceso, en este caso la gobernadora Campos, siempre es mejor tener un abanico de opciones.

La particularidad de un prospecto notablemente más aventajado es la condición principal de la precampaña, por lo que avezados políticos se preguntan si hay tiempo para “construir otro proyecto”, partiendo de que varias opciones son mejores, como dije antes, incluso para el mismo aventajado. Por lo menos sirven para que se repartan las mentadas, también decía Artemio.

Tiempo siempre hay, está por ejemplo la opción de Daniela Álvarez, en previsión de las variables relativas al género. Sin embargo, Daniela necesita que su aspiración sea tomada en serio, para ello necesita dejar la dirigencia estatal del PAN y ser colocada en lo que viejos analistas llamaba “posición de tirador». O es precandidata o es dirigente del PAN, pero no puede andar con las dos cachuchas.

Hasta donde se, Daniela está trabajando en ello. De hecho, se habla que podría dejar la dirigencia del PAN para ir al gabinete del gobierno estatal e incluso mencionan que su lugar podría ser ocupado por otro aspirante, Jesús Valenciano, en cuya hipótesis el edil deliciense pospondría su legítima aspiración para convertirse en operador político de la gobernadora. Iremos viendo.

El otro factor a tomar en cuenta sobre la base de otras alternativas, es que prospera la idea de un proceso interno amplio, hablan incluso de primarias abiertas a la población. La decisión, de cuajar, tendría varias ventajas, entre ellas que ganarían el jalón al oficialismo, sujetos al dedazo en forma de encuesta, y la de incluir perfiles frescos potencialmente competitivos. El pero que han puesto, es que Morena podría intervenir, las mismas preocupaciones de procesos anteriores jamás llevadas a la realidad.

Queda el apunte, porque los movimientos al interior del PAN realizados el fin de semana describen a Maru muy en su papel de conductora intentando empujar a los aspirantes y sentar bases para la unidad, a Daniela operando con tino y a Bonilla contribuyendo su propia alternativa junto a la gobernadora (se quedarán con las ganas quienes quieren vernos divididos, dijo).

Si llegan a la elección unidos y con candidatos competitivos, las posibilidades de frenar el impulso populista son altas; divididos irían al barranco. Por eso Maru es la más interesada en construir la unidad y fortalecer aspiraciones, sabe mejor que todos lo que significa.

Rompeolas

Híjole, no se que pensar. Me han dicho que la senadora Andrea Chávez, las más celerina por la gubernatura de Chihuahua, dejó de cruzar el puente hacia El Paso, sólo como mediada precautoria. No extrañaría, el grupo Tabasco al que pertenece viene de bajada, con varios de sus integrantes más importantes, empezado por Adán Augusto, en la lista de Marco Rubio, señalados como narcopolítcios. ¿Será?, sepa la bola, de no ser el caso le vendría bien a la senadora tomarse una foto desayunando en el Café Central.

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Geo Bujando, expresidente del Congreso local y una de las operadoras políticas más eficientes del PAN, quedó apuntada entre los primeros consejeros estatales. Felicidades y junto a ella a todos los elegidos, les tocará vivir un proceso electoral muy interesante; la guerra contra el populismo demagogo que pretende secuestrar a Chihuahua. Marco Bonilla, por su parte, fue nombrado consejero político nacional del PAN, lo que ya se esperaba, su inclusión era más que todo una formalidad.