De pronto supimos, muchos confirmamos, que la demagogia populista del régimen desahuciando a la oposición es absolutamente falsa. Dos o tres empujones y ligeros manotazos entre senadores sirvieron para demostrar que existe una vigorosa, actuante, informada e inteligente oposición. El forcejeo encendió la mecha de una sociedad que parecía distraída, distante de la vida pública. En cosa de segundos uno de los políticos más vilipendiados del país se convirtió en rostro de la oposición, recibiendo a su favor opiniones que jamás esperó. ¿De qué tamaño será el descrédito social de un personaje como Gerardo Fernández Noroña y el régimen que representa, para que la sociedad se haya solidarizado espontáneamente con otro político cuestionado, Alejandro Moreno?. Reflexione y concluya usted.
Fernández Noroña es odioso, cínico, violento. El barbaján de la secundaria que ofende y golpea a sus compañeros más débiles por el gusto de hacerlo, hasta que alguien se atreve a enfrentarlo y lo hice correr. Ahí radica parte del porqué Alito salió claro triunfador del manoteo; hizo correr al felón, expuso su cobardía, lo dejó por hablador y buscapleitos aprovechado. Si además reparamos en las replicas posteriores del cobarde, diciendo que lo detuvieron y se contuvo para no responder los golpes, queda también como el borracho altanero gritando “agárrenme que lo mato, agárrenme que lo mato”, mientras pide al compadre, por lo bajo, no me vaya a soltar, compadrito. En un país de costumbres machistas como el nuestro, la gente siempre estará contra el matoncito aprovechado del pueblo.
Los empujones y manoteos entre Alito y Noroña fueron la chispa que necesitaba la sociedad responsable del país para reaccionar. Escucho y leo reiteradamente que no existe oposición, citarlo se ha vuelto una especie de muletilla entre analistas y columnistas independientes. La estridente narrativa oficialista igual, con los agregados habituales de “están moralmente derrotados, son muy corruptos”. Ayer mismo vimos a Luisa María Alcalde, aquí en Chihuahua, vomitar los estribillos profusamente repetido, sólo porque Marko Cortés tuvo el desatino de mencionar nombres de panistas para la muy lejana campaña presidencial del 2030. No hacen por construir un nuevo sistema político, lo suyo es destruir sobre las injurias.
La realidad objetiva los desmiente, puede que los partidos de oposición estén tan desacreditados como los oficialistas, al menos en opinión de muchos mexicanos. Sin embargo ellos no son la oposición, si acaso será tímida oposición partidista, menguado contrapeso en las cámaras legislativas. La verdadera oposición es el México libre, millones que ven con sincera preocupación el rumbo que “los moralmente superiores” dan al país; nos prometieron Dinamarca y vamos, aceleradamente, hacia Venezuela. Esos mexicanos, muchos de los cuales no se ven representados por ningún partido político, son la esperanza del país. No los Estados Unidos, no Trump, no la DEA, no el FBI, no la CIA, es la sociedad que se ha manifestado en los últimos días contra Noroña, demostrando que ahí está, pendiente y actuante a la espera de reclamar su espacio.
Otra parte de la explicación sobre la espontanea y enérgica reacción ciudadana por el zipizape, básicamente en redes, es que muchos asocian el nombre de Gerardo Fernández Noroña con el del Morena y el régimen que destruye al país. Lo dije en la entrega anterior; Noroña es Morena, Morena es Noroña. Así lo ven muchos porque sus historias son asombrosamente coincidentes, tanto el senador como el régimen populista admiten cabalmente los calificativos de violentos, polarizantes, hipócritas, cínicos, corruptos, abusones. Durante décadas, en camino al poder, postularon como su credo los valores de austeridad, democracia, decencia, sinceridad, pusieron a los pobres en el centro de su campaña, mientras condenaban lujos y riquezas ajenas. Pero cuando llegaron, lo primero que hicieron fue salir corriendo a comprar las mejores residencias, los autos más caros, ropa de diseñador, comer en los más exclusivos restaurantes, abusar del erario. Nadie describe mejor a Morena que un patán mugroso como Noroña.
Por supuesto que hay oposición, le gente ve los excesos, el abuso de poder, el cinismo, la corrupción, no está ciega ni tarada. Y ellos saben que son observados, por eso pretenden anular, aniquilar a la oposición, silenciarla de una vez y para siempre. Como en toda dictadura, la única voz autorizada es la voz del líder amadísimo y la réplica de sus devotos. La suya es más que intolerancia, es la convicción de que sólo serán plenos parasitando el poder, cuando las voces incómodas, aquellas que les recuerdan su hipocresía, sean acalladas para siempre. Un autoritarismo demagogo jamás estará completo mientras coexista con voces libres dispuestas a enfrentarlos, mostrando sus grotescos modos.
Estuvieron logrando su propósito censurista, hasta el día de los empujones muchos dirigentes partidistas optaron por guardar silencio. Unos por temor, otros por comodidad y no faltan los canallas que lo hicieron por alcahuetes del régimen. Sólo unos cuantos los que levantaron la voz con valentía, sobre ellos volcaron sus jaurías. Y mire la ironía, de un momento a otro uno de los políticos más vilipendiados del país, el de Alejandro Moreno, alito, emergió como el rostro de la oposición nacional, es la sorda resistencia contra el autoritarismo. Paradojas de la política, de la vida si usted quiere, el presidente del partido políticos que durante décadas nos negó la democracia, el que implementó un detallado y amplio prontuario de chapuzas para conservar el poder, es al que los mexicanos aplauden por “atorar” al fanfarrón de régimen.
No se, nadie puede saberlo, en qué termine el episodio de los manoteos, pero está claro que fueron suficientes para despertar a los mexicanos inconformes con el populismo demagogo. Quizás mañana lo callen también, quizás la oposición partidista continúe atolondrada, pero nunca callarán la voz de tantos mexicanos, millones dentro y fuera del país, comprometidos con la libertad, el desarrollo nacional y las legitimas aspiraciones a tener más, a ser alguien. ¿Es la respuesta ciudadana en favor de alito punto de partida para una oposición apartidista estructurada?. Difícil, aunque posible, en pasto seco cualquier chispa puede incendiar la pradera. Nunca esperé que diría lo que voy a decir: no te rajes Alito, échales chingazos que hay pueblo.















