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domingo, febrero 22, 2026
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En su plan rector hacia la consolidación del autoritarismo populista, los propagandistas del régimen acomodan un tema que, por definición, desvela su intolerancia al disenso y conlleva un repulsivo tufo censurista; arrogarse la facultad de decidir quienes tienen derecho a opinar y quien no. Grotescos rasgos de regímenes dictatoriales, descalificar la crítica opositora antes de anularla legalmente como golpe definitivo contra la libertad de expresión.

Zedillo no tiene derecho a opinar por el Fobaproa, Calderón de seguridad por tener a “un narcotraficante” en su gabinete y así cada voz opositora. Contra todos tienen un pero descalificatorio, ¿sobre esa lógica quién tendría derecho a opinar?. Vayamos al pasado inmediato, López Obrador endeudó al país con 4.5 billones de pesos, la mayor desde Miguel de la Madrid, un costo financiero para el país muy superior al Fobaproa; su gobierno dejó más de 200 mil muertos y 60 mil desaparecidos por el crimen, muchos más que Calderón.

¿Quién, en esta Sodoma de gobernantes corrompidos queriendo pasar por pulcros, está libre de pecados para lanzar la primera piedra?. ¿Layda Sandores o Armenta para hablar de libertad de expresión?, ¿Adán Augusto, Monreal, Rocha Moya para dar conferencias sobre combate al narcotráfico?, ¿Rocío Nahle, Bartlett, los el exdirectores de Salgamex y Birmex de corrupción?, ¿Noroña, Salgado Macedonio y tantos impresentables más de respeto a la pluralidad y la convivencia institucional?, ¿Andrea Chávez, Cruz Pérez Cuéllar y decenas más de moralidad, cultura y respeto a las leyes electorales?, ¿Javier Corral y varios de los hoy consules de lealtad y buen gobierno?, ¿Los hermanos López Beltrán, Luisa María Alcalde, Evelin Salgado sobre nepotismo?, ¿López Gatell de Covid?. ¿López Obrador para pontificar sobre finanzas, seguridad, narcotráfico, libertad de expresión, corrupción, tolerancia, nepotismo, pluralidad, buen gobierno?.

Ellos si tienen derecho a opinar, descalificar, condenar, insultar, nadie más fuera de los elegidos. El único derecho de la oposición es guardar silencio, aceptar con resignación la destrucción del país, aguantar sonrientes los insultos y descalificaciones porque “está moralmente derrotada”. Pues que opinen los que si tienen derecho, los puros de corazón y pensamiento, los que son, por decisión propia, moralmente superiores. Que opinen los elegidos del tlatoani, los redentores de miserables y descarrilados, los que ya purgaron sus pecados adosando su nombre al populismo. Que opinen ellos y nadie más.

Mentecatos intolerantes, desde el 2018 hasta la fecha, el país aceleró la decadente espiral financiera, social, económica, de seguridad, salud, institucional y, en opinión de la nueva casta gobernante, los mexicanos libres no tenemos derecho a opinar sobre tal devastación. Ah, pero vivimos en el país más democrático del mundo. ¿Cómo concilian esa contradicción, la de negar a la oposición su derecho a opinar con la narrativa del país más democrático del mundo?. ¿Que democracia no implica el uso responsable de todas las libertades y derechos humanos y civiles, entre ellos el sagrado derecho a la Libertad de Expresión?.

Imposible conciliarla, los hechos, la tesonera realidad va en sentido contrario a la propaganda del régimen. En su Plan rector descalifican la crítica opositora pretendiendo monopolizar el diálogo público, quieren fijar en la mente de los ciudadanos “su verdad”, la de un país sin corrupción donde manda el pueblo, un país cuyo servicio médico es mejor que Dinamarca, la educación humanista de avanzada, un país donde los pobres son primero y los millonarios últimos, de gobernantes sinceros, honestos y leales a la comunidad que no mienten, no roban y no traicionan. La Utopía imaginada por Tomás Moro hecha realidad, el país de leche y miel prometido por Yehová a Moisés.

Quiero decirles, señores voceros del populismo, sus adláteres y devotos alucinados, que la realidad espantosa los desmiente. A los hechos oficiales me atengo: Con López Obrador la economía nacional creció 4,94%, (0.81% anual), el menor desde Miguel de la Madrid y no fue por culpa de la pandemia, países de economía similar crecieron mucho más. Entró en recisión desde 2019 por la cancelación del Aeropuerto, ese año la economía creció sólo 0,39%. En su primer informe López Obrador dijo “hemos podido eliminar prácticamente todo el huachicol”, hoy vemos los enormes decomisos y por el Observatorio Ciudadano sabemos que México pudo construir Dos Bocas o pagar a los proveedores de Pemex con el dinero del Huachicol en el sexenio pasado, casi 25 mil millones de dólares. Las megaobras (Dos Bocas, Tren Maya, AIFA), aparte del presupuesto asignado el sexenio pasado, nos están costando 177 mil millones de pesos este 2025, por notablemente improductivas. La deuda pública es de 18 billones de pesos, un aumento del 71 por ciento en los gobiernos de Morena, la enorme mayoría con López Obrador. Sobran datos objetivos que anticipen una catástrofe económica en el corto plazo.

¿Primero los pobres?. Los multimillonarios, todos, incrementaron sensiblemente sus capitales: Slim aumentó su fortuna 82.48%, pasando de 49,100 mil a 89,600 mil millones de dólares, así Germán Larrea del Grupo México, el odiado Salinas Pliego, la familia Bailleres y en general los potentados del país. Y sí, por primera vez en décadas creció el número de mexicanos en extrema pobreza, los miserables que no tienen tiempo ni para ir por su credencial de elector, el número de la indolencia gubernamental pasó de 8.7 millones a de nueve, cuando estaba consistentemente a la baja hasta 2019. Ellos no existieron para el régimen donde manda el pueblo.

Estos datos son irrebatibles, sin espacio a interpretaciones ideológicas o de conveniencia, simplemente son datos. También irrebatible es el colapso del sistema de Salud, la falta de medicamentos, el desmantelamiento de órganos e instituciones autónomas, la corrupción de Salgamex y Bermax, aceptada por López Obrador y Sheinbaum, el rescate Pemex CFE, dos barriles sin fondo, el nepotismo, la colonización territorial del crimen, los muertos y desaparecidos, el desfalco del huachicol, los acordeones en la elección judicial (el expresidente votó con su acordeón), un largo etc. cuya lista ocupa, me atrevo a decir, todas las letras del abecedario.

Teniendo al país devastado, conocida su intolerancia y propensión al autoritarismo, obviamente quieren acallar las voces criticas de los opositores. Presumen invencibilidad electoral, pero temen, con pavor del superticioso que ve brujas, la competencia democrática, la libertad de expresión, las instituciones que empoderan al ciudadano frente al gobierno. Nadie les diga que su régimen es un fracaso social y económico, callar o aplaudir sus delirantes pulsiones destructoras, la maravilla democrática que nos han traído, es destino de todo buen mexicano. Agáchese y aplauda. No señores, con todo respeto como dice Julio César Chávez, vayan a chingar a su madre. La oposición y los mexicanos libres tenemos derecho a opinar, denunciar y seguir denunciando las atrocidades del gobierno, el peor desde la Independencia Nacional, que hasta el sagrado derecho de mentalres su madre quieren abolir.