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domingo, febrero 22, 2026
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La confrontación entre César Duarte y Javier Corral alcanzó, en los últimos días, terrenos del ridículo. Es patético verlos trabados como lavanderas de vecindad, siendo que ocuparon la más alta distinción a que puede aspirar un ciudadano en su patria chica.

Uno conduciéndose con osadía inaudita, ignorante de que su desfachatez opera contra sus intereses de libertad; otro, batido en su inmundicia, administra culpas a terceros como si no hubiese ocupado el gobierno durante cinco años. Duarte alocado, Corral miserable. Ambos desubicados.

¿A qué se atiene Duarte?, me preguntan amigos estos días. No tengo idea, pensará que Cruz será gobernador y le resolverá sus problemas legales, o que la elección judicial lo favoreció de modo que su caso llegue a un juzgado amigo y lo absuelvan. Sería una estupidez estar atenido a proyectos políticos de resultado incierto, o pensar que los dos magistrados electos a los que tiene por amigos puedan hacer algo por él. Como no es estúpido, más bien pienso que sus desplantes públicos están motivados en temores bien fundados de volver a prisión, un sentido urgente de libertad, o que de plano perdió la razón y, sustraído de la realidad, no se percata que con esa conducta palpa sin tiento los huevos al tigre.

Otra razón no encuentro, es difícil encontrarla si el hombre cumple un proceso judicial cuya sentencia, muy seguramente condenatoria, puede regresarlo a prisión. Según el asesor jurídico de la Weba, la pena mínima por los delitos que imputaron a Duarte es de ocho años, la máxima de dieciseis. El ha cumplido cuatro, haga cuentas y tenga presente que para un acuerdo legal que le permita seguir en libertad, tendría que declararse culpable y reparar el daño. Difícil hasta para él, son muchos los millones de pesos que desembolsaría. La condena implicaría, encima, inhabilitación durante varios años para ocupar cargos públicos. Tiene todo por perder y nada que ganar, sin embargo anda como si estuviese en campaña.

Lo anterior en cuanto a su proceso en Chihuahua, sin embargo recordemos que la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo anunció durante una mañanera, es decir en cadena nacional, que presentaría contra él una denuncia penal por robo de agua. Ese proceso está en marcha, el primer resultado fue derribar las cortinas construidas para represar aguas del arroyo que pasa frente a su casa en el Saucito. Conagua o quien sea del Gobierno Federal presenta la denuncia prometida por la presidenta y al otro día van por él donde quiera que se encuentre. Además hay otra, esta vez no puede huir como huyó al dejar el gobierno estatal.

Sencillamente es descabellado lo que hace, por eso pienso que perdió la razón o, seguro de que más temprano que tarde volverá a prisión, aprovecha delirantemente sus momentos de libertad como el alcohólico cuando sabe que pronto acabará la fiesta; sírvame doble, cantinero, antes de que nos corran. Así que baila, César, Baila. De regreso a prisión podrás decir, con justa razón, pero lo bailado nadie me lo quita.

En cuanto a Corral, hasta weba da. En Chihuahua lo tienen por un ser miserable de alma podrida, incapaz de amar a nadie más que a sus perrhijos, han dicho quienes lo conocen bien; un farsante perezoso nadando en abundantes lixiviados de rencor eterno; un merolico de la política dispuesto a traicionarse a sí mismo con tal de seguir prendido a la ubre del poder (qué hora es, la que usted quiera Don Andrés). Cinco años de persecución delirante contra Duarte sin poder encarcelarlo y ahora responsabiliza al gobierno actual de no aportar pruebas en el caso de las supuestas propiedades mal habidas en Estados Unidos. El muy cínico se quiere limpiar así.

¿Ya olvidaste, Corral, que tu y la vestal superior se cansaron de hacer declaraciones diciendo que trajeron a Duarte sólo para ser liberado por Maru Campos?. Mil veces soltaron esos borregos y mil veces la realidad los desmintió. Ahora que sufriste una derrota escandalosa por la denuncia en El Paso, la culpa es de Maru no tuya. Hay que tener mínimo de valor civil para enfrentar errores, en tu caso sería mucho pedir, los panistas saben que no conoces el concepto, pronto lo sabrán también tus nuevos asociados en política.

Rompeolas

Muy activo el edil Bonilla contra la batería de leyes aprobadas por el Congreso populista, cuyo fin es afianzar la dictadura. Se había comportado de manera institucional, pero en los últimos días da la impresión que cambió de estrategia para ser más critico. Hace bien, es la narrativa que debe asumir un aspirante de la oposición al gobierno estatal, en las reformas dictatoriales del régimen hay un filón inagotable y si Bonilla agrega ingredientes regionalistas, su proyecto irá teniendo mayor aceptación.