10.4 C
Chihuahua
domingo, febrero 22, 2026
0
505

Causa pena observar a nuestra Presidenta, Claudia Sheinbaum, hacerse bolas en su relación con Cuba. Todo el México informado sabe que Pemex suspendió la entrega de petróleo a la Isla por presiones de los Estados Unidos y ella, insegura y titubeante, ofrece explicaciones del tipo “es que mira”, con el habitual énfasis de la soberanía: “Es una decisión soberana y Pemex toma sus decisiones. Entonces la decisión de cuando se envía y como se envía, pues es una decisión soberana y está en términos de lo que define Pemex”, dijo esta mañana. Siguiendo el hilo de su explicación bien pudo rematar su galimatías con otra redundancia: “porque es una decisión soberana” y así dando vueltas y más vueltas en torno al eje de una “decisión soberana”. Dime de que presumes y te diré de que careces.

También soberana, según Delcy Rodríguez, es la entrega del petróleo venezolano a los Estados Unidos y el cambio de leyes energéticas en su país, como soberano el secuestro de Maduro y la liberación de prisioneros políticos, que supuestamente no existían. Todas son decisiones soberanas, igual que la entrega de 92 narcotraficantes mexicanos a la justicia de los Estados Unidos, trasladados violando sus derechos legales, y soberano también el despliegue de tropas mexicanas (Guardia Nacional) en la frontera sur ordenado por López Obrador, en la primera administración de Donald Trump. Ya sabemos y estamos bien entendidos: colaboración si, subordinación no, el mantra que vino a sustituir otro estribillo mentiroso: “no puede haber pueblo pobre con gobierno rico”.

Si por narrativa patriotera fuese, México sería el país más soberano del planeta. Quizás compitiendo sólo con Venezuela y Cuba, estas dos soberanías que ponen muy en alto el sentido de la Patria y saben honrar la conocida máxima juarista: “entre los individuos como entre las naciones, el respeto al derecho ajeno es la paz”, en tanto que saben respetar a sus pueblos y se hacen respetar por otros gobiernos. También en esa parte nos dan ejemplo, Fernández Noroña está dispuesto a poner “el pecho a las balas” y nuestro pequeño Castrejón a inscribirse de remiso en el Ejército. Ambos prestos a combatir cualquier intento de que el poderoso Imperio pisotee nuestra soberanía. ¿Es qué no se cansan de tanto fingir?, ¿en serio piensan que alguien con la primaria terminada les sigue creyendo?. Entiendo, Sheinbaum como antes López Obrador le habla a su cliente, pero hasta los más devotos se hartan.

Hubiese preferido que nuestra Presidenta cancelara los envíos de combustible a Cuba (también envió gasolina y turbosina) por la exigencia del pueblo mexicano, cuando supo que abastecíamos a la dictadura cubana mientras acá pagamos uno de los precios más altos por litro de gasolina. Esa inconformidad de su pueblo expresada profusamente en redes no le valió para recular. Tuvieron que venir las presiones del Imperio, amenazando con intervenir militarmente en territorio nacional para que frenase los envíos. En esta parte la demagogia populista produce otra gran contradicción: “que los pueblos decidan”. Los mexicanos decidimos no entregar mayorías parlamentarias calificadas e ignoraron la voluntad popular, como en Venezuela con el voto contra la dictadura. Acá se crearon una mayoría parlamentaria espuria y allá persiguieron y encarcelaron decenas de opositores. Y esos, señores devotos, son hechos.

No le va justificarse ahora en la soberanía si, a la caída de Maduro, ella prometió que México seguiría enviando petróleo a Cuba, “por razones humanitarias”. ¿Ya no existen tales razones humanitarias?, ¿el pueblo cubano disfruta hoy de suficiente combustible?. Patético papel de nuestra Presidenta, verse obligada a contradecirse públicamente por enconcharse en una ideología que camina contra la historia. Las demagogias populistas de izquierda caen y ella renuente a reconocer la nueva realidad mundial, asida con denuedo a la herencia ideológica que terminó esclavizando a otros pueblos, azuzada por una pandilla de oportunistas y rencorosos atados en un pasado que la historia reprobó.

En su mente no tiene otra salida, decir la verdad sería aceptar que México se convirtió en el principal proveedor de combustible de la dictadura castrista y lo hizo por razones ideológicas no humanitarias, poniéndose de frente a intereses contra los cuales no puede lidiar y comprometiendo la soberanía nacional que tanto proclama. En vez de gobernar con sentido de beneficio común prefiere mostrar lealtad a López Obrador, líder del movimiento que la encumbró. De seguir así, tiene razón. No hay más, a tragar camote, congelar la sonrisa y envolverse en la falsa soberanía patriotera de los regímenes populistas, con el escudo de la soberanía por delante. Patrañas y más patrañas.

Rompeolas

Empresarios mineros ubicaron la cola de Lucha Castro en el Ejido Benito Juárez, de Asención, donde hay proyectos para una inversión minera por más de 700 millones de dólares. Los ejidatarios están mayoritariamente porque se instale la mina, pues traerá desarrollo a una comunidad sin esperanza, pero Martín Solís, Gabino Gómez y otros discípulos de Lucha Castro simulan boicotear el proyecto para tener condiciones de chantajear a la empresa. Nada nuevo, con tal de servirse ellos les importa tres cacahuates perjudicar a los verdaderos dueños de la tierra. Por cierto, se habla de que tras esos movimientos por ahora soterrados, estarían los senadores del bienestar, Corral y Chávez, ¿Damos por bueno el dato?, ¿senadores de Morena y Lucha moviendo los conocidos porros para frenar una inversión multimillonaria en la entidad?. Iremos viendo.