Las noticias nos llegan en trozos, espacios aislados de una realidad brutal que hoy agrupó El Universal en una extensa nota sobre los atentados contra la Libertad de Expresión en Campeche. Lo tituló “Campeche silenciado; bajo el acoso de Layda Sansores”. Recoge la declaración de cuatro periodistas acosados por la desquiciada gobernadora, ocupada en acallar las voces críticas a su gobierno. Hablé con Abraham Martínez, uno de los más perseguidos. Lleva años sufriendo acoso gubernamental, entre cuyas acciones un juez de consigna lo forzó a disculparse con la gobernadora por supuesta “violencia política de género” y condenó a pagar dos millones de pesos. Él y su familia viven con temor, víctimas de persecución constante.
Causa impacto saber que desaparecieron los cinco periódicos impresos de la entidad, que sólo sigue transmitiendo una televisora, la oficial, y que los pocos periodistas críticos sufren permanente persecución. Para entender lo que sucede en ese pequeño estado con menos de un millón de habitantes, imagine que El Heraldo de Chihuahua, el Heraldo de Juárez, los Diarios, el Sol de Parral y las televisoras se ven forzadas a cerrar por acoso gubernamental. De ese tamaño lo que sucede en Campeche, donde la gobernadora Sansores quiere ver sometidos a sus opositores, usando conocidos métodos dictatoriales.
Muchos han preferido comprar la paz entregándose a las adulaciones, cada quien.
Eso es lo que sucede hoy en Campeche y continúa escalando. Lo más reciente es la persecución contra el rector de la Universidad Autónoma de Campeche, José Alberto Abud Flores. Agentes corruptos al servicio de la gobernadora sembraron droga en su vehículo para vincularlo a proceso y hacerlo desistir de la reelección, ella quería el cargo para entregarlo a una de sus incondicionales. Contra la voluntad de la comunidad universitaria se salió con la suya, reventó al rector e impuso a la marioneta.
Desde que llegó al gobierno su conducta ha sido la de una represora implacable. Policías, periodistas, universitarios, opositores son víctimas habituales. Frente a sus atrocidades bien documentadas, ¿cual fue la reacción de López Obrador y cual ha sido la de Claudia Sheinbuam?. En ambos caos la de complicidad absoluta. Ha sido protegida por el régimen en todos los hechos de infame represión y en circunstancias especiales, incluso, la usan como instrumento político de castigo. El de Alejandro Moreno, alito, es un ejemplo claro, la mueven cada vez que muestra o quiere mostrar los dientes el corrupto líder del PRI, aprieta o afloja según las necesidades políticas del momento.
Tengo la impresión de que su compaña de acoso permanente contra la Libertad de Expresión no ha sido bien dimensionada. Fuera de Campeche reproducimos la información como notas inconexas, las tomamos por nuevos excesos de una gobernante autoritaria. Hay más, en su ofensiva subyace una perversidad mayor. Por la manera en que la protegen y la constancia de su persecución estoy convencido de que Campeche es ahora mismo laboratorio de una dictadura. Las bravuconadas de Layda Sansores no pueden ser hechos aislados o producto de una mujer alocada e intolerante. El régimen en su conjunto es cómplice, de otra manera ella no se conduciría con ínfulas de absoluta. Esa complicidad nos habla de acciones concertadas, las mentes más siniestras del régimen calibran la reacción de la gente y sacan conclusiones.
Frente a la terrible realidad de una mujer que acosa por sistema en absoluta impunidad, que la premian y aplauden quienes deberían reprenderla, los medios del país hemos sido omisos, tibios en cobertura y denuncia. Lo que ahora sufren los colegas de Campeche, mañana podríamos sufrirlo en Chihuahua y en todo el país. Hay otros ejemplos claros de ataque a las libertades, los vemos en Veracruz, Guerrero (ahí requisaron el transmisor de una estación universitaria) y en el mismo gobierno federal. En su libro “No me pudiste matar” Ciro Gómez Leyva insinúa que López Obrador es el autor intelectual del atentado en su contra. No es poco lo que sucede, Layda Sansores es una gobernadora menor, muy estridente pero sin más influencia política que la proporcionada por la impunidad de pandilla y sin embargo sigue intocada, nadie le pone freno. Veámonos en el espejo de Campeche, mañana podríamos ser nosotros los reflejados ahí.
Rompeolas
Abelardo, Bayo, Valenzuela sigue enrachado. Hoy protestó como vicepresidente de la Asociación Nacional de Fiscales Anticorrupción. El nombramiento es un reconocimiento explícito al trabajo que realiza en la Fiscalía Anticorrupción de Chihuahua, donde ha traído de la cola al corrupto escurridizo de Javier Corral y a varios de sus antiguos cómplices. Felicidades, ver a chihuahuenses exitosos fuera de la entidad siempre es reconfortante.
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Y ya que hablamos de Corral, nuevo abyecto del populismo demagogo, cada vez deja salir más su temor a encontrarse con César Duarte en prisión. El tiempo para que pierda el fuero pasa y la Fiscalía General de la República no consigue atraer su carpeta de investigación, requisito necesario para la impunidad que busca. En esos delirios descarga sus vísceras contra Héctor Acosta, Auditor Superior del Estado, responsabilizándolo por la investigación en su contra. El único responsable eres tu, Corral, nadie más que tu ordenó el peculado de los casi cien millones de pesos por los que debes ir a prisión. La verdad es que le aterra imaginarse en prisión, pero se la tiene bien ganada, hizo mucho daño a Chihuahua.















