En medio de un mar de críticas y cuestionamientos al morenismo, la presidenta Claudia Sheinbaum dejó claro a sus adversarios que la semilla del nuevo régimen que implantó Andrés Manuel López Obrador ha comenzado a germinar y que será muy difícil abatir la continuidad del proyecto de nación que hoy encabeza… que no lo permitirá.
El séptimo aniversario del ascenso del lopezobradorismo a la Presidencia de la República no sólo fue una muestra de poder de la Presidenta sino una serie de mensajes directos a una oposición que comienza a reorganizarse, a un sector de la sociedad que endurece su crítica a los excesos de algunos morenistas y al morenismo resquebrajado por pugnas entre sus tribus.
Sí, algunos nubarrones ahí siguen: la acelerada caída de un fiscal y el ascenso de una nueva, la muerte de Carlos Manzo, el aglutinamiento de los críticos del morenismo en torno a la marcha de la Generación Z, la sombra que persigue a Adán Augusto, la efímera reaparición pública de AMLO, las investigaciones por huachicol fiscal, etc.

Otra raya de impunidad más al Cuau
Pero la Presidenta lo ha leído muy bien, tanto a la arena política, como a la opinión pública, y el sábado encabezó una de las acciones que mejor ha hecho la izquierda durante más de 4 décadas: tomar las calles, tomar el Zócalo, ganar la narrativa y mostrar que no se amilana ante la lumbre que le acercan sus adversarios.
Y mostró músculo: a su lado 600 mil leales, 24 gobernadores, a todo su gabinete legal y ampliado, a sus principales operadores políticos: Ricardo Monreal y Adán Augusto, a los senadores y diputados, alcaldes, regidores, a los ojos y oídos de AMLO en Morena —Luisa Alcalde y Andrés López Beltrán— y a sus aliados del Verde y del PT y una nueva operación nacional de movilización para llenar pletórico el Zócalo, como en el pasado criticado.
Pero ahí, sin rodeos, Sheinbaum dibujó lo que hoy enfrenta:
– Campañas negras en redes sociales.
– Alianzas entre grupos de interés en México y en el extranjero.
– Consultores de comunicación contratados para inventar calumnias y mentiras.
– Una narrativa de sus adversarios para hacer creer que México no es un país libre y democrático.
– Opinadores con acceso a medios de comunicación que inventan ficción.
– Alianzas de conservadurismo nacional y extranjero.
En una Plaza de la Constitución pintada de guinda retó a sus adversarios: “¡No vencerán al pueblo de México, ni a su Presidenta!”
Y ahí, más allá de las ovaciones de sus leales y un discurso plagado de cifras, logros y el nombre de AMLO, la Presidenta soltó:
“Tenemos la responsabilidad de consolidar este modelo humanista como un camino viable de desarrollo económico, un modelo viable en el orden político, ético y de convivencia entre todos los sectores sociales. Les agradezco en lo más profundo del corazón su apoyo. No estamos solos.
“Sepan que nunca voy a traicionar y que cada segundo de vida está dedicado a la construcción de un México justo, libre, independiente y soberano. Somos mexicanos y mexicanas que seguimos convocando a consolidar el renacimiento de México y a no perder, sino que al contrario avivar aún más, la llama de la esperanza… seguimos haciendo historia”.
La Presidenta Sheinbaum sabe muy bien sobre qué suelo camina y cómo se fortalecen sus adversarios mediante alianzas internas y externas, que su gobierno enfrenta grandes retos y enormes pendientes, pero también que el poder se ejerce y lo del sábado fue una pequeña señal de que la 4T tiene quien la defienda… a ver qué dice la oposición.
RADAR
RECONOCIMIENTO. Nos comentan que el próximo miércoles, en la Biblioteca de la Fundación Miguel Alemán, la Academia Mexicana de la Comunicación entregará al periodista Francisco García Davish la medalla “Al Mérito Empresarial en Comunicación, Francisco Ibarra López”, en su edición 2025.
La decisión de la Academia, nos hacen ver, es por la visión como empresario de la comunicación, la innovación digital que ha implementado y el compromiso periodístico que ha ejercido García Davish a través de la Agencia Quadratín, que lo ha llevado a establecer alianzas con medios nacionales e internacionales y lograr una fuerte influencia en el ecosistema mediático a nivel nacional.
Va un fuerte abrazo para el gran Francisco García Davish, en ¡hora buena!













