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domingo, febrero 22, 2026
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Contrario a lo que varios piensan, estoy convencido de que Marco Bonilla no pretende romper con la gobernadora Campos, sería un suicidio político en las circunstancias actuales. Las condiciones de hoy son muy diferentes a las de hace seis años, cuando Maru no tuvo más que confrontar a Corral, quien la quería bajar a cualquier precio para imponer de candidato a Gustavo Madero. El resultado de aquella confrontación lo sabemos, se impuso por mucho la hoy gobernadora, Corral quedó desprestigiado y Madero en el abandono político.

Hoy las condiciones son otras, Maru no está empeñada en bajar a Bonilla para colocar a otro, ha sido transparente en esa posición. Al contrario, quiere que fortalezca su proyecto, es el más visible y aventajado de los aspirantes opositores, en consecuencia lo prudente es alentarlo. Lo que sucede en esa relación es más común de lo que suele parece, que los equipos de ambos la complican, especialmente de los aspirantes, en este caso los de Bonilla. Algunos por acomedidos imprudentes, otros por la tendencia a ver diablos en cada esquina.

Bonilla debe tomar la estupidez de la manta en el desfile pasado para acercarse a la gobernadora, sacarle provecho fortaleciendo la relación. Puede empezar por despedir al responsable de la ocurrencia para enviar a la gobernadora un mensaje de sincero comedimiento y de pasada dejar muy en claro que la idea no fue de él ni de su equipo cercano, sino la de un empleado acomedido sin la menor idea de lo que significa una precampaña bien llevada.

En esa platica necesita ofrecer a la gobernadora las mayores garantías de su compromiso con ella y de que la cuidará en el séptimo año. Por ejemplo, Marco Quiere ser gobernador, pero están aparte todas las otras posiciones electorales: presidencias municipales, diputaciones, sindicaturas y regidurías. Una oferta sensata sería ponerlas a disposición de la gobernadora. Son acuerdos muy comunes, del tipo yo me quedo con la gubernatura, tu decides sobre el resto de los cargos públicos. A final de cuentas si Marco llega a ser gobernador, de inmediato será el jefe político del estado y recibirá pleitesía de alcaldes y diputados.

Esa sería una acción inteligente, de sentido común. Lo contrario es contribuir a una ruptura que complicaría su postulación. Y si eventualmente llegase a ganar en una interna contra la voluntad de la gobernadora, la elección constitucional le resultaría imposible. Maru logró imponerse a Corral, tanto en la interna como en la constitucional, porque el exgobernador tenía (sigue teniéndola) pésima imagen. En cambio Maru goza de buena aceptación social entre los chihuahuenses. Es inconcebible que alguien de la oposición pueda llegar al gobierno sin ella.

El movimiento de los agricultores, otra vez como hace años, está abriendo una clara oportunidad que la oposición debe capitalizar. En cierta forma Bonilla lo está haciendo, pero incidentes como el de la manta generan mucha distracción y ruido innecesario, por eso también debe aprovechar para profesionalizar su equipo de trabajo. Los acomedidos entusiastas, para no decirles pendejos, no deben tener cabida. Está demasiado en juego para que funcionarios menores pongan en riesgo un proyecto que es de muchos chihuahuenses. El cuate que lo hizo debe irse de inmediato, las consecuencias se pagan.