13.3 C
Chihuahua
domingo, febrero 22, 2026
0
593

El compromiso ideológico de Claudia Sheinbaum con los gobiernos populistas de la región colocó a México en el eje de los autoritarismos esclavistas de sus pueblos, junto a Venezuela, Colombia y Cuba (a Nicaragua no le ha llegado su momento). Una sola declaración de la Presidenta cuestionando la legitimidad de los Estados Unidos, al atacar embarcaciones de Venezuela y Colombia, bastó para que Donald Trump volviese sobre la narrativa favorita contra el gobierno mexicano. La presidente me cae muy bien y es muy valiente, pero México es un país gobernado por los carteles y nosotros tenemos que defendernos, declaró.

La noticia no es la declaración, la hemos escuchado antes del Presidente norteamericano y varios de sus funcionarios. Es el momento en que lo dice, cuando fuerzas armadas del poderoso ejército de los Estados Unidos acosan a la tiranía de Maduro (hoy un bombardero sobrevoló costas venezolanas) y amplian sus ataques a embarcaciones colombianas. Igual se trata de maniobras disuasivas queriendo forzar la caída de Maduro y debilitar a Petro, sólo ellos saben. En todo caso la tensión sigue creciendo en la región.

En términos de estrategia global, la declaración de Sheinbaum puede ser “muy valiente” como reconce Trump, pero inoportuna. México sigue siendo un objetivo prioritario de los Estados Unidos, si hemos recibido un trato menos agresivo es por nuestra relación comercial y la enorme frontera que compartimos. Los radicales del Imperio, sin embargo, están presionando para realizar operaciones militares en nuestro territorio, su prioridad es doblar al gobierno mexicano con el pretexto del narcotráfico, pensando en obtener las mayores ventajas comerciales.

Ninguna necesidad tenía Sheinbaum de importunar la campaña de Trump en Venezuela, mejor que los gringos se ocupen allá y no de nosotros. El punto es que lo hace por estúpidas convicciones ideológicas, sin percatarse o indiferente a los problemas que genera en nuestro país, el que ella gobierna. O la otra ¿se está solidarizando con esos gobiernos esclavistas, en previsión de que las fuerzas estadounidenses vengan mañana sobre nosotros? Es difícil, no han entrado y parece que no entrarán a Venezuela, pero la inestabilidad que producen es enorme. Con eso debería ser suficiente para que tenga prudencia.

En cualquier caso nuestra presidenta parece inconsciente de que Maduro y su régimen represor no tienen alternativa, lo suyo es resisten o caer. En México todavía tenemos un instrumento que cuidar, el Tratado Comercial o en lo que vayan a quedar los acuerdos luego de la firma pendiente. En eso debería estar concentrada Sheinbaum, en cuidar los intereses nacionales, cae el Tratado y la economía nacional colapsa. Pero en lugar de cuidarlo está ocupada en mostrar solidaridad con esos gobiernos tiránicos. Puede más su convicción ideológica que su compromiso con los mexicanos.

Rompeolas

El pasado catorce de octubre Riva Palacio escribió la columna donde, según audios registrados por los sistemas de inteligencia, Adán Augusto López y Andrea Chávez se burlan de Claudia Sheinbaum, ridiculizando su físico. Desde la comprometedora revelación pasaron nueve días sin que la senadora hiciese un comentario al respecto, hasta que ayer negó la conversación e hizo un hipócrita gesto de abyección: “yo defiendo a la Presidenta hasta con mi vida”. Nueve días, una eternidad en la inmediatez de la dinámica comunicacional, tuvieron que pasar antes de que la senadora se tendiera de tepate frente a la Presidencia. Y hoy, cuando García Harfuch arribó al senado, Andrea Chávez se colgó de él, sabiendo que es el verdugo de Adán Augusto, su protector y patrocinador. Esa es la senadora, una política trepadora y oportunista. Está desesperada por ser aceptada en el grupo que puso de rodillas al arrogante senador que prometió llevarla al gobierno de Chihuahua. ¿Vieron la reacción de García Harfuch al abrazo de Andrea Chávez? Ni una sonrisa fingida le regreso el popular secretario, se mantuvo vertical y serio mientras ella se recargaba en él.

………………

Buen respaldo del PAN nacional y local ha recibido la gobernadora Campos en su desencuentro con Luisa María Alcalde, presidenta del partido oficial. Está bien, es lo menos que merece una gobernadora que se hace respetar y hace respetar al estado que representa. Sin embargo es improbable que mantenga el diferendo, Alcalde es de poca importancia para estar perdiendo tiempo con ella. Creo que ese episodio terminó donde empezó.