Dudo que los peleles del maximato tuviesen más expresiones públicas de sometimiento a Calles, que Claudia Sheinbaum a López Obrador. Me admira la forma en que defiende su derecho a ser Juanita, cómo se aferra hasta el punto de la irracionalidad política, a una idea de lealtad ciega. El embajador Ron Johnson tuvo la cortesía de reconocer el trabajo de la Presidenta y ella, ofendida, rechazó el cumplido diplomático por considerar que “la quieren diferenciar” de López Obrador.
Nadie diga, insinúe o sugiera que se aparta un milímetro del brevario impuesto por el “líder amadísimo”, así sea en detrimento de su propio gobierno. Su concepto de lealtad compagina con abyección: ¿Miedo?, ¿impotencia?, ¿templanza para tragar sapos sin hacer gestos?. No entiendo, es la primer presidenta en la historia del país y ruega que “no la diferencien” del expresidente. ¿Son, entonces, la misma persona?, ¿Se asume la versión femenina del expresidente?, ¿podemos establecer una diferencia en razón de género?.
Es triste comprobar que nuestra Presidenta está cómoda en su papel de regente, de figura secundaria del “movimiento”, un eslabón más en la cadena de mando anclada en Palenque. Su conducta, cuando se trata de mostrar lealtad, es la de novicia defendiendo la pureza de su vocación. Por eso he dicho antes que Morena no es un movimiento político, es una devoción inspirada en la perfección de su líder.
El embajador sólo habló de “un cambio audaz” en la estrategia contra los carteles de la droga y ella, primera devota del caudillo, consideró el comentario un intento de provocación. Están reconociendo su trabajo, no hablando mal de López Obrador y además lo hacen con verdades obvias; el expresidente empoderó e hizo cómplices a los grupos criminales, ella los combate, ¿dónde está la ofensa?.
Por su respuesta es válido inferir que combate a los carteles presionada por el gobierno de Trump, no por obligación propia. De otra manera no habría razones para sentirse agraviada, sólo están reconociendo su trabajo. Imagino desconcertados al embajador y a la clase política norteamericana, le hacen un guiño y ella reacciona indignada porque quieren establecer diferencias con su predecesor. Es inaudito.
Me pregunto qué pasará por su cabeza cuando acepta, públicamente, su condición de subordinada. Supongo que tiene pavor a que López Obrador sospeche que decidió acercarse al gobierno norteamericano y distanciarse de él. Su reacción es como la mujer golpeada; “pegame pero no me dejes”. En su calidad de primera devota siente la obligación de atajar la mínima sospecha de insubordinación, también ella se sabe susceptible a ser puesta entre los traidores a la patria.
Entiende uno porqué personajes como Adán Augusto López, Andy, Fernández Noroña y Monreal siguen despreocupadamente asidos a sus cargos contra la voluntad de Claudia Sheinbaum. Si ellos y otros despreciables como los gobernadores Américo Villareal, Rocha Moya, Durazo, Ramírez Bedolla están protegidos por López Obrador, porqué intentarían quedar bien con San Pedro sabiendo que están bien con Dios.
No la compadezco, tampoco tiene ganado mi respeto, no puedo respetarla cuando voluntaria y públicamente acepta el papel de presidenta pelele, habiendo sido la más votada en la historia nacional y la primer mujer en recibir tal distinción. Mientras su devoción al tlatoani sea mayor que sus deberes con el país, será legítimo decir que Juanita es y Juanita le llamaremos.
Rompeolas
Pasan los días y la magistrada Nancy Escárcega sigue guardando silencio sobre la sospechosa liberación parcial de su hermano Edgar, sentenciado en 2012 por secuestro agravado, pues se concretó a decir que “jamás he intervenido en ninguno de los procesos vinculados a Edgar (su hermano)”. Su problema es de credibilidad, mientras existan dudas sobre los términos generosos de la nueva medida cautelar, la magistrada será motivo de sospechas. Van saliendo los detalles y ahora se supo que el juez Juan Carlos Erives cambió la medida cautelar de prisión permanente por prisión temporal. ¿Todos los sentenciados por secuestro agravado gozan de una prerrogativa tan generosa o sólo el hermano de la magistrada? ¿Está legalmente justificado su proceder?. Que la magistrada y el juez generoso informen, necesitan despejar sospechas, esos casos son de los que dejan huella indeleble en los gobiernos. Los otros cuatro integrantes del Consejo Disciplinario tienen la palabra, están frente a un caso con potencial para ser escandalo mayúsculo.
………………..
Duarte como Peña Nieto, no entiende que no entiende. O como dice la raza, no le cae el veinte. Su amigo Roberto Sandoval declarado culpable por varios delitos, él cliente frecuente de la mañanera claudista y sin embargo sigue con la loca idea de ser parte activa en el proceso electivo 2027, haciendo grilla como si no debiese nada. Que la vaya pensando mejor, su nombre está en el catálogo de distractores elaborado por el gobierno, para ir soltándolos según se ofrezca. Por ahora siguen con los presones del Saucito, pero tienen los expedientes completos y ahí podrían torcerlo. Sus verdaderos amigos deberían atemperarlo, nunca ha sido recomendable perturbar en sus partes íntimas al tigre.
…………………
Alejandro Moreno, alito, decidió vender caro su desafuero y en vez de bajar la cabeza esperando el fatal desenlace o tratar de negociar su perdón en condiciones desventajosas, optó por atacar. Presentó una demanda en Estados Unidos, donde duele al cuatroteísmo, contra Adán Augusto López como presunto integrante de una organización delictiva internacional. También visualizó lo que llama el “Cartel de Macuspana”, en el cual incluyó a los gobernadores Américo Villareal, Alfonso Durazo y Rubén Rocha Moya, al secretario Mario Delgado, a los ex funcionarios Ignacio Ovalle, Rafael Ojeda y a los hijos de López Obrador, Gonzalo y Andy. Hizo un batidero con las peores fichitas de López Obrador y los nombres que, se presume, están inscriticos con asterisco de prioritarios en la lista de Marco Rubio. Atemorizados y zacatitos, otros se arrodillaron donde alito está poniendo huevos por delante.















