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domingo, febrero 22, 2026
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Analistas pro régimen han atribuido la fractura del Verde, por ahora expresada en meras declaraciones, al futurismo político de Ricardo Salinas Pliego, toqueteando la posibilidad de ser candidato a la Presidencia en el lejano 2030, y al interés de Claudia Sheinbaum contra los nefastos nepotismos hereditarios en cargos de elección popular. Es posible, pero hay mucho más, el Verde ha tenido la virtud de acomodarse al Poder en turno de manera admirable; primero al PAN con Fox y Calderón, después al PRI con Peña, luego al populismo con López Obrador. Es un partido sin ideología ni base electoral, su fuerza radica en la experiencia y capacidad de sus dirigentes al negociar con el poder y hacerse indispensable.

Nunca, que recuerde, hubo un intento rupturista tan claro como el presente, dejando ver dos facciones: la de Arturo Escobar, presidente nacional del Partido, y Luis Armando Melgar, senador por Chiapas, ambos por romper acuerdos con Morena, y la de Manuel Velazco, exgobernador de Chiapas y coordinador de los senadores, claramente interesado en mantener la alianza. En medio de los dos grupos está Emilio González, el niño Verde, propietario indiscutible de la franquicia, quien por ahora guarda prudente silencio.

En esta disputa hubo (hay) quienes ven una oportunidad para Cruz Pérez Cuéllar, en su aspiración a la gubernatura. Parten de la idea que un Verde rebelde podría postularlo de candidato, en previsión de que Morena opte por otro perfil, circunstancia cada vez más clara. De entrada podría ser una lógica pertinente, recordemos que Cruz tuvo que ceder todo ante el Verde de Tavo Borunda, con tal de que aceptara presentar a su hermano Alejandro de candidato a diputado federal. Pensaba que Mario Delgado haría diputado a su hermano y nada, le dieron con la puerta en las narices, obligándolo a negociar con el Verde, de último momento, en circunstancias desfavorables.

El senador Melgar ha sido duro en su critica hacia el aliado mayor, el domingo pasado subió a sus redes algo que caló en Palacio Nacional; “En Morena hay ratas” y citó el nombre de Rutilio Escandón, exgobernador de Chiapas, hoy protegido en el consulado de Miami. También invocó al grupo Tabasco, ahora innombrable, refiriéndose obviamente al senador Adán Augusto López y otros impresentables. A pesar de lo anterior, es difícil saber hasta donde llegue la grieta que los separa, los Verdes como la mayoría de políticos, sólo ven por sus intereses, se acomodan con el mejor postor.

Con independencia de lo que suceda, así lleguen a la ruptura total, lo que me parece improbable, tengo malas noticias para los entusiastas de Cruz que sueñan con explorar opciones fuera de Morena. En el Verde no mandan ni Velazco, totalmente allanado a Claudia Sheinbaum, ni Escobar, motor de la incipiente rebelión. En ese partido manda Emilio González, a pesar de mantenerse ausente en política desde hace años.

Precisamente ahí, en el niño Verde, tiene Cruz uno de sus principales problemas. Aseguran que Javier Corral es el más cercano consejero de Emilio González, su confidente político y quien hace contrapeso a Velazco. Nada es imposible, la política suele llevar extraños a la cama, como dicen los gringos, pero es muy difícil que Cruz pueda superar ese dique.
Y en la improbable hipótesis de que consiga comprar al Niño Verde, sabemos que se desvive por los centavitos, dar el salto contra el régimen le resultaría fatal pondría en riesgo su propia libertad. La corrupción demostrada en los cuatro años al frente de la presidencia municipal, de la que muchos dicen es mayor a la de César y Javier Duarte juntos, lo dejaría muy vulnerable contra un marrazo del régimen. Él sabe muy bien que son como la mafia; plata o plomo. Desafiarlos podría costarle todo lo ganado y supongo que no querrá volver a los tiempos del uber. Ya se acostumbró a comer con manteca.

La única de Cruz para ser gobernador es Morena, partido en donde siguen considerándolo arribista. Pero el hombre es un animal político, continuará explorando las más alocadas alternativas, comprar al junir holgazán, Andy, podría ser una de las más viables. Es otro enamorado del dinero, sólo que ahora saldría muy caro, ofertas de negocio le sobran y no son precisamente de chocolate.

Rompeolas

Tres muertes, hasta hoy, en el escándalo del llamado huachicol fiscal. Y mire que muertes: un contraalmirante, un delegado estatal de la PGR y un capitán de la Marina. Los dos primeros asesinados y el tercero, supuestamente, suicidio. ¿Ha observado como la presidente Sheinbaum y el Fiscal Gertz Manero hacen esfuerzos denodados por evitar que la inmundicia llegue hasta el exsecretario de Marina, Rafael Ojeda?. Es el temor que tienen por que los tentáculos de la red criminal alcancen a Palenque, donde habita el escondido. Entre López Obrador y el secretario Ojeda no existía ningún mando intermedio, hasta ese nivel la corrupción. Pero cómo aceptar que ignoraba el cuantioso robo al erario, si ninguna tranza se realiza sin el conocimiento o autorización del presidente, según dijo cuando gobernaba. Pues menos una que al erario costaba 177 mil millones de pesos al año, hiachicol fiscal, y 44 mil por la ordeña, huachicol tradicional. Un desfalcó por 220 mil millones de pesos al año durante el gobierno más honesto de la historia y en las narices del presidente. A ver cuanto más aguanta la fidelidad de los incautos.