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Chihuahua
domingo, febrero 22, 2026
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La distancia entre Ciudad Chihuahua y Villahermosa Tabasco es de dos mil 178 kilómetros, dos culturas contrastantes; una forjada en la rigurosa precariedad de las zonas áridas, otra en abundancia de agua y recursos naturales. ¿Que ha sucedido para que dos entidades distantes y diferentes como la noche y el día, tejan oscuras relaciones políticas entre si? ¿Porqué de pronto nombres de tabasqueños jamás pronunciados por nosotros, son importantes en Chihuahua?. Hay una historia que contar, los chihuahuenses merecen saberla.

Empiezo por el episodio del momento: El general Miguel Ángel López Martínez, comandante de la 30 Zona Militar, declaró en días pasados que Hernán Bermúdez Requena, quien fuese secretario de Seguridad Pública en Tabasco, está huyendo desde febrero pasado, por una orden de aprehensión girada en su contra. Ha trascendido que lo han acusado de delincuencia organizada en los giros de huachicol, tráfico humano, extorsión y otros delitos graves.

Ese tal Bermúdez, presunto delincuente huyendo, ¿En que le va o le viene a Chihuahua, estando su actividad delictiva tan ajena de nuestra entidad?. Para entender la profundidad de la trama, debemos regresar el tiempo hasta el gobierno del priista Manuel Gurria en Tabasco, los tempranos noventas. En aquella época nació lo que observadores tabasqueños conocen hoy como la historia de cuatro amigos: Adán Augusto López, Jaime Lastra Bastar y los hermanos Humberto y Hernán Bermúdez Requena.

Adán Augusto era subsecretario de Asuntos Jurídicos en el gobierno de Gurria Ordoñez, Jaime Lastra empezó como director de Seguridad Pública y terminó siendo Procurador de Justicia (tanto Adán Augusto como Jaime recibieron notarías públicas). Los hermanos Bermúdez empezaron a figurar años después, Hernán ocupó los cargos de director de la Policía de Investigaciones de la FGE y después, nombrado por Adán Augusto López, secretario de Seguridad Pública. Humberto se hizo un exitoso constructor de obra pública, principalmente en los estados de Tabasco y Chiapas.

En Tabasco aseguran que los cuatro amigos se enriquecieron trabajando y haciendo negocios en varias administraciones estatales y cuando López Obrador llegó a la Presidencia del país tuvieron su momento cumbre, con Adán Augusto de gobernador en Tabasco y luego secretario de gobernación. A los cuatro les fue de maravilla hasta que perdieron el gobierno frente a otro tabasqueño también ligado a López Obrador, Javier May. En política nacional siguieron fuertes, Adán Augusto como influyente coordinador de los senadores oficialistas, Lastra como diputado federal y Humberto construyendo para el grupo.

Sin embargo, en Tabasco traían el santo al revés. En noviembre del año pasado el gobernador May hizo pública una feroz confrontación entre los grupos, ambos cercanos a López Obrador. En medio de una violenta crisis de seguridad, declaró que “Bermúdez es líder de una organización criminal conocida como La Barredora”. También descargó contra el senador y exsecretario de gobernación: “Quienes estuvieron antes que nosotros (Adán Augusto y su grupo) tendrán que explicar todo esto (acusaciones de estar vinculados con el crimen y la violencia desatada) y quienes informaban también tendrán que informar si tenían ellos información de que había pacto con la delincuencia organizada. Es grave el daño que le hicieron a Tabasco”.

Dijo más: “Cuando era gobernador de Tabasco, el secretario de gobernación, Adán Augusto López Hernández, entregó la Secretaría de Seguridad Pública y la Policía Estatal a tres hombres que el Centro Regional de Fusión de Inteligencia (Cerfi) identificó como integrantes del Cartel Jalisco Nueva Generación. Se refirió incluso a uno de ellos como “supuesto líder” del grupo en Tabasco: Hernán Bermúdez Requena”. Entrevistados ambos le dieron vuelta a la incómoda declaración: López Obrador minimizó el tema a sus modos: “Adán es un hombre honesto”;  el señalado (Adán Augusto) salió con la inverosímil ligereza de que “no conozco las declaraciones del gobernador (May) y no opino sobre asuntos que no conozco”.

La brutal confrontación interna había trascendido a los medios; el líder de una facción del poderoso grupo Tabasco, acusado por el gobernador de su partido de tener nexos con el crimen organizado. Trágame tierra, Morena contra Morena, un pleito a muerte, como todos los de familia. El escándalo bajó de nivel en los medios, pero en la oscuridad de sus complicidades jamás se avinieron, hace unos días el secretario general de gobierno en Tabasco, de nombre José Ramiro López Obrador, lo volvió a subir con una declaración escatológica: “Está saliendo toda la pudrición, hasta donde se tenga que llegar, a tope, el compromiso de Javier May es con los ciudadanos, no con delincuentes, no con la mafia”, dijo aprovechando la información del general López Martínez.

Esta es una trama para los guionistas del “Cartel de los Sapos”: un policía de alto perfil como líder de una organización criminal, un exgobernador y su pandilla defendiéndolo mientras se enriquecen, un empresario de obra que hace negocios con el presupuesto. Enfrente un gobernador en funciones, el hermano de un expresidente de la República, un militar de alto rango y en medio el mismísimo Presidente, como jefe político de los confrontados.

¿Y en esta trama tropical de corruptos y criminales, dónde está el complot contra Chihuahua? Queda para la segunda parte, en toda trama que se precie de ser dramática siempre hay mujeres y hombres apasionados. Mañana la segunda parte.

Rompeolas

Lamenté mucho la muerte de Ricardo Luján, un periodista destacado que trabajó en varios medios de la ciudad, durante décadas. Excelente editor y redactor versátil. Lo recuerdo culto, ingenioso, inteligente, alegre. No se porqué le decían el cholo Luján, de cholo nada tenía. Lo conoció en Novedades, él ya era un editor experimentado y yo reportero novato. De Novedades partió a El Heraldo, done trabajó por más de dos décadas, siempre puertas adentro, por eso era poco conocido fuera del medio. A sus hijos, esposa y seres queridos les mando un sincero y respetuoso abrazo. Que Dios lo reciba en el cielo.