Daniela Álvarez no lo dijo por ocurrencias de momento, analistas superiores de Acción Nacional han resuelto que la mejor estrategia para definir la candidatura opositora contra el populismo, es una elección primaria. La idea no es original, pero en la circunstancia presente representaría un cambio sustantivo en la disputa interna por el gobierno estatal.
Unas primarias implican, por definición, la competencia entre aspirantes de una misma corriente o partido, y teniendo Chihuahua a un prospecto notoriamente más visible y avanzado que otros, me refiero al edil Bonilla, las internas podrían ser interpretadas como una jugada para emparejar la carrera con otros aspirantes menos aventajados. Podría ser, pero no creo, él lleva ventaja en cualquier método de competencia, ser alcalde de la capital lo deja en posición inmejorable.
Al abrir el abanico a proyectos de otros partidos e incluso a candidatos de perfil ciudadano, el PAN como partido dominante daría un primer golpe de autoridad democrática, involucrando a la sociedad en el proyecto general contra el autoritarismo del régimen. Se trataría de generar piso parejo para todos y, ahora si, el que tenga más saliva que trague más pinole.
Hablamos de una decisión atrevida, si usted quiere riesgosa pero también de profundo impacto. Estaría colocando en una primera elección a todos los interesados en ser candidatos al gobierno que se consideren con credenciales suficientes e involucraría desde temprano a los ciudadanos sinceramente comprometidos contra el régimen. Imaginen un despertar ciudadano, quién los detiene.
Cito nombres, empezando por el más visible, Marco Bonilla, al que muchos ven como el más avanzado y sólido. También está su colega Jesús Valenciano, edil de Delicias y uno de los liderazgos emergentes más maduros del PAN, quien mantiene su mano en alto. Agrego a la diputada Manque Granados, por si acuerdos de género la suben al juego en posición de favorita. No traigo en esta contienda los nombres de Daniela Álvarez ni César Jáuregui, ella tiene la responsabilidad de conducir el proceso y él ha dicho, una y mil veces ante quien lo quiera escuchar, que va por la alcaldía chihuahuita o no va por nada.
Por fuera podría subirse a la contienda Santiago de la Peña, un priista con la particularidad especial de ser funcionario destacado en el gobierno de Maru Campos, nada menos que secretario general de gobierno, el segundo al mando. No son pocos los panistas a quien Santiago les llena el ojo. Él iría más que todo, si decide incursionar en la carrera, como candidato ciudadano, pues en estos momentos el PRI de Graciela Ortiz y Alejandro Domínguez lo tienen por enemigo. Paradójicamente esa circunstancia podría beneficiarle.
También es atractivo el nombre del diputado federal por el PRI, Tony Meléndez, popular vocalista del conjunto Primavera, quien tiene la sensibilidad de entender la política con vocación de servicio. El PRI lo ha llamado para un par de elecciones, precisamente por su popularidad arrolladora, es un personaje sumamente interesante cuyo nombre aparece en cada elección, esté o no interesado en competir. Siendo ambos priistas, tanto Tony como Santiago competirían más con tonos ciudadanos que partidistas.
Me parece atractiva una contienda interna, siempre que tengan la voluntad política de hacerla sinceramente democrática. La oposición daría un primer golpe de autoridad contra el dedazo revestido de encuestas que, seguramente, elegirá al candidato del partido oficial. Los colocaría en una ventaja competitiva que Morena es incapaz de igualar, ahora ellos son los amarrados por el verticalismo autoritario de su partido.
Desde luego se necesitan cumplir ciertas condiciones para una interna exitosa, dos de las más importantes son, primero, que los contendientes respeten la regla de no atacarse entre ellos y, segundo, comprometerse a reconocer los resultados. ¿Difícil? Por supuesto, corren el riesgo de fracturarse y echar a perder el esfuerzo. Pero si encuentran la forma de transitar sin despedazarse entre ellos, Chihuahua darían un paso firme contra el avance demagogo y populista en el país. Ojalá se animen.
Rompeolas
Una buena y una mala para el exgobernador César Duarte: parece que hizo más ruido (sigue haciendo, aunque menos estridente) del que hubiese pensado y que estarían por cambiarle la medida cautelar, recuerde que está bajo proceso penal. La buena es que no regresaría a prisión, la mala es que lo arraigarían en su domicilio sin poder salir más que para efectos de atención médica. El run run está corriendo, veremos si se la cumplen o no. Más trabajo para sus abogados, al cabo están muy bien pagados.















