Alguien del PAN que no trabaja en la Presidencia Municipal me hizo una observación sobre el tema de género en las gubernaturas, manejado ayer en este espacio. La considero pertinente y por eso la transcribo textual: “En 2027 se renuevan 17 gubernaturas. La paridad se aplica en 17, es decir, ocho deben ser para un género y 9 para otro. A nivel gubernatura no aplica eso de la competitividad como si lo hace la ley de Chihuahua para ayuntamientos, diputaciones locales y sindicaturas. Los partidos políticos nacionales determinan, en total autonomía, como asignan cada una de esas 17 candidaturas a gobernador”. De ser así sobrarían espacios para cumplir con la paridad de género, sin problema.
Consulté al asesor electoral de la Weba y, efectivamente, coincide con la observación de nuestro amigo panista, las leyes no hablan de paridad en cuanto a gubernaturas. El tema está contemplado en un acuerdo particular del INE, sin especificar el concepto de “competitividad”. Esta situación, por supuesto, aligera las decisiones políticas de los partidos en cuanto a designar candidatos. Queda abierto un abanico de posibilidades para que las resuelvan sin atropellarse, en atención a sus intereses particulares. En teoría nada complicado.
Sin embargo, como litigante que es, nuestro asesor hizo una observación práctica que puso en los siguientes términos: “pero abusados, si una mujer se inconforma y alega que sus derechos políticos están siendo violados, puede ganarla con relativa facilidad. Y si no que le pregunten a los magistrados que tiró el Tribunal Electoral con criterios francamente forzados, sólo porque hubo mujeres que impugnaron sus triunfos”. Ahí está precisamente el punto, con las mujeres empoderadas y sin tribunales competentes las garantías de certeza electoral están perdidas.
En conclusión volvemos a lo mismo; en un México sin leyes todo puede pasar, lo que nos sitúa en la realidad de que la política manda sobre las leyes o acuerdos electorales. Nada nuevo, pues. Esta situación coloca a Marco Bonilla y a otros aspirantes en sus mismas circunstancias, en la obligación de litigar políticamente ante sus dirigencias nacionales su candidatura. Confiarse de las leyes sería un error. Seguramente lo estarán haciendo, ellos conocen perfectamente las condiciones en que se mueven.
Rompeolas
La iniciativa de regular las aguas subterráneas del Centro, problema viejo, es una de las más importantes en los últimos años. Se trata de extraer el agua mediante un pozo especializado y concentrarla en contenedores construidos para tal efecto en el Palomar. De ahí conectarían a los hidrantes de la Ciudad, ninguno de los cuales está en operación actualmente. Dicen que sólo se necesitan siete millones de pesos para conectar los hidrantes y reducir el nivel de las aguas, donde uno de los beneficiarios directos sería la Catedral, cuyo sótano está inundado. No puede haber dinero mejor invertido. Tengo entendido que es una iniciativa de Patricio Martínez, como presidente del Fideicomiso del Centro de la Ciudad, avalada por el edil Marco Bonilla. Felicidades a los dos. Y sí, sólo por mortificar, la pregunta odiosa: ¿hasta cuándo seguirán tolerando los abusos de Eugenio Baeza con el otro fideicomiso, el que tiene paralizado el desarrollo del Centro?, ¿Y el semáforo?. Mejor aquí le paro, la lista de atentados contra la Ciudad es larga.
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La versione era que, en sus tiempos “buenos” al interior del Cereso, César Duarte llegó a tener hasta dos números celulares. Tenía también cocina para él y los suyos, celda privada, televisión, visitas a discreción. En fin, los pequeños lujos que hacen tolerable la prisión. Quienes conocen la corrupta operación de los penales, aseguran que meter un celular al penal del Altiplano tiene un costo de 200 mil pesos semanales. Si, doscientos mil pesos por semana, casi un millón al mes. Trágame tierra, entonces de cocina privada, colchón de alta gama, televisión, alimentos y visitas mejor no hablamos. Y lo peor, saber que el corrupto enemigo, Corral, goza de impune libertad. Duarte se quebrará; 23 horas en un cuarto frío de dos por tres, una hora de patio reducido y cero comunicación doblan a cualquiera.
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Si prosperan los desvaríos de Trump, pronto el mundo entero será experto en el síndrome sundowning, propio de demencias seniles. Quienes lo padecen pierden el sentido de la realidad y desvarían. En Estados Unidos varios profesionales de la salud han concluido que el Presidente sufre deterioro cognitivo y trastornos como el narcisismo. En Davos lo confirmó, se comportó como matoncito del barrio frente a un grupo de quienes antes eran sus amigos. Su deficiencia mental lo hace impredecible, pero sumamente peligroso. A temblar los discípulos más files a Palenque, cuyos nombres están inscritos en las listas negras de narcopolíticos. No se, en el ambiente se percibe que cada vez falta menos tiempo para que vengan por ellos o Sheinbaum decida proceder forzada por las circunstancias. Cuando esto suceda empezará la purga interna. La pregunta no es si sucederá, sino cuándo.















