La narrativa oficialista pretende crear una confusión reduccionista, en el sentido de que los que rechazan la dictadura chavista están a favor de la intervención militar. No es mi caso y estoy seguro que tampoco el de la enorme mayoría de mexicanos, nadie como nosotros hemos sido víctimas del abuso y la prepotencia de los Estados Unidos, primero con el atracón que nos arrebató la mitad del territorio y luego el burdo complot contra Madero que nos costo miles y miles de vidas. Entonces no va por ahí el asunto, pero si aclaro que los venezolanos se pronunciaron el año pasado contra su dictador, en una demostración ejemplar de civismo saturaron las urnas contra Nicolás Maduro, voluntad popular pisoteada por el régimen chavista. Esos que hoy gritan contra la intervención militar guardaron silencio cómplice por el brutal robo electoral, empezando por López Obrador, Claudia Sheinbaum y toda la pandilla que los acompaña en el poder.
Hoy están asustados al ver la determinación de Trump contra Maduro, pensando que les podría suceder lo mismo. Si condeno la intervención en Venezuela, con mayor razón condenaría si pasa en nuestro país, pero lamento que nuestro gobierno esté desmontando todas las instituciones que dan poder al ciudadano frente al gobierno y quiera despedazar el sistema electoral que garantizó alternancias democráticas pacíficas y les permitió ganar las elecciones a ellos mismos. Ya secuestraron los organismos electorales, INE y Trife, pero están insatisfechos y quieren modificar la ley para eternizarse en el poder, negando a los mexicanos su derecho a decidir sobre quien y como nos gobierne. Eso mismo pasó en Venezuela, la oposición ganó contundentemente y las autoridades electorales dieron el triunfo a Maduro, lo que pretende hacer nuestro gobierno en previsión de una reacción ciudadana contundente. No queremos intervención de ninguna potencia extranjera, si la libertad de decidir nuestro rumbo, derecho que nos arrebatan.
Por supuesto que Claudia Sheinbaum debe estar pensando como reaccionar, que medidas debe tomar, temerosa de que Estados Unidos intervenga con el pretexto de acabar con los narcoterroristas. El punto es que no hace nada para combatirlos, no al menos a quienes forman parte del régimen. Hay muchos casos que podría mencionar, ninguno tan grotesco como el de Adán Augusto López, cuyo secretario de seguridad por él nombrado cuando gobernó Tabasco está en prisión, acusado de ser líder del cartel conocido como La Barredora, presunto socio del Cartel Jalisco Nueva Generación. Cuando Trump habla de que en México no gobierna ella sino los carteles, se refiere precisamente a esos personajes encumbrados claramente relacionados con la delincuencia y a los territorios que controlan. Para ellos, todos ellos, la impunidad plena.
Y luego un agravante, en México no existe certeza de que sea ella quien ejerza el mando, hay fundadas sospechas de que sigue influyendo de manera determinante López Obrador, al que ella y sus devotos siguen llamando “Presidente”. Fue precisamente López Obrador quien dejo crecer a las organizaciones criminales y las hizo cómplices de su gobierno, asignándoles incluso tareas electorales. Nuestro gobierno, el gobierno de la autoproclamada cuarta transformación ha dado pie para que los Estados Unidos concluyan que en México lo que existe es un narcoestado. Y si además nos ponemos al lado de las dictaduras como las de Venezuela, Cuba, Nicaragua y otras, ellos mismos alientan una posible intervención. La medida está sobre la mesa de los halcones, un día después de que detuvieran a Maduro, sólo un día después, Trump declaró que algo se debe hacer en México.
¿Que estamos haciendo para evitarlo? Sinceramente no vea nada, aparte del estribillo “coordinación si, subordinación no”. La presidenta podría empezar por detener a los impresentables del régimen vinculados con las organizaciones criminales y, sumamente importante, detener la contrarreforma electoral. Da la impresión que los radicales del régimen la tienen secuestrada, no hace nada ni para contener la versión popular de ser juanita de López Obrador. Veo con tristeza que transitamos el mismo camino que Venezuela y Claudia Sheinbaum parece cómoda en él. Tiene una gran oportunidad para empoderarse, dudo mucho que la tome.
Rompeolas
En la primera columna del año anticipé que López Obrador volvería pronto, salió el domingo con una declaración sobre Venezuela. La hizo además ninguneando a la Presidenta Sheibaum, al decir que tiene todo su apoyo. ¿Es una presidenta débil que necesita su apoyo?. Por supuesto que no, es un mensaje directo para ella pretendiendo inhibirla por si tiene la tentación de tomar decisiones propias.
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Como todo cobarde, Maduro empezará a soltar la boca para conseguir beneficios. Hay nanita, cuántos en México y otros países estarán temblando frente a esa posibilidad. ¿Apoco López Obrador es uno de ellos?.















