Andrea Chávez hizo circular un video sobre la nueva Ley del Agua, donde pregunta ¿a quienes va a afectar? e inmediatamente ella misma responde “a los abusones”. Entre los “abusones”, tiene el mal gusto de poner la foto de don Eloy Vallina, fallecido hace más de un año, así como las de Eugenio Baeza, Álvaro Bustillos y otros empresarios. Con la ligereza y el cinismo conocido en los políticos del régimen, la senadora pone a empresarios de Chihuahua como destinatarios de ley cuyo supuesto fin es acabar con los abusos.
Entiendo las motivaciones mediáticas de Chávez, ha proclamado una y mil veces su compromiso con Chihuahua, prometido no se cuantas que defendería los intereses de los agricultores y a la primera oportunidad demuestra, como lo hicieron todos los legisladores del oficialismo, que su compromiso real está con el régimen que la encumbró. Sabe que acuchillaron a los agricultores, con el pretexto de acabar con abusones acaparadores, la narrativa del régimen para votar esta ley restrictiva de derechos. Obviamente quiere sacudirse el descrédito de haber traicionado.
Nunca vi a ningún aspirante al gobierno de Chihuahua tratar de llegar contra la influyente Iniciativa Privada y votando contra los legítimos intereses del numeroso y activo gremio agrícola de la entidad. En una lógica política ordinaria, la conducta de Chávez sería un suicidio, nadie puede ser gobernador atropellando los intereses de quienes luego pedirá el voto u ofendiendo a connotados miembros de la comunidad. En la lógica de la senadora Chávez no, en su lógica esa conducta es pertinente porque su apuesta es alcanzar el gobierno impuesta desde la cúpula del populismo.
Su compromiso es con los apoyadores e inversionistas que aceitan su campaña, en la que han tirado millones y millones de pesos sin acreditar legalidad del origen. Conocemos sus nombres: Adán Augusto López, Gerardo Fernández Noroña y Alfredo Ramírez Bedolla (senador y gobernador de Michoacán que la acompañaron en su pasado informe), junto con ellos otros personajes impresentables del grupo Tabasco como Salgado Mecedonio, a quien Chávez protegió cuando lo acusaron de violador, Marina del Pilar, Layda Sansores y de aplaudidor doméstico Javier Corral, otro de la misma calaña.
En política lo que parece es y lo que parece con Andrea Chávez es que decidió asociar su nombre a los peores personajes del régimen. No es una interpretación, los hechos hablan por ellos: La Barredora, los negocios del huachicol fiscal y el tráfico de influencias en los gobiernos de Morena son actividades que contaminan de manera indeleble al grupo Tabasco, del que Adán Augusto López es uno de sus capataces. Protegido por su “carnal” Andrés Manuel López Obrador, ha disfrutado de la más espantosa impunidad.
El compromiso de la senadora juarense es con ellos, no con Chihuahua. La misma Chávez se hizo cargo de manifestarlo abiertamente, es pública su relación con el capataz del grupo. De cargar el bolso de la senadora Bertha Caraveo, Adán Augusto empoderó a la joven juarense hasta ser senadora y aspirante al gobierno, ¿compromiso con los agricultores o la IP chihuahuense?, como porqué. No le importa, la tienen sin cuidado, ella sabe con quien debe reportarse y a quien rendir cuentas.
Queda el apunte, para el registro. Luego andan por ahí acomedidos que le hacen testera queriendo quedar bien y después se dicen engañados. Ella nunca oculta sus intereses, en esa parte es transparente y si todavía hay quienes tienen dudas, pues denle seguimiento a su precampaña, el dispendio con el que se conduce grita a los cuatro puntos cardinales y a toda voz que decidió hipotecar los recursos de Chihuahua en favor de sus promotores. ¿O es que alguien supone que Adán Augusto y los ambiciosos que acompañan a la senadora invierten de oquis?. Abusados, se apoderan de Chihuahua y los traerán de sus pendejos, si bien les va.
Rompeolas
Pues a ver de donde consigue sacar agua Claudia Sheinbaum, asustada porque Trump está urgiendo el pago a la de ya. Lo primero que la Presidenta debería poner en claro es que México no adeuda ni una gota, según los términos del multicitado tratado del 44. Patricio Martínez se los podría explicar con manzanitas, pero no es lo que ningún gobierno quiere escuchar, a Trump no le importan las razones legales sino quedar bien con su clientela texana y a Sheinbaum el agua del norte la tiene sin cuidado. En medio están, otra vez, los agricultores de Chihuahua, propuestos a que no vuelvan a saquearlos como los saqueó López Obrador hace seis años. En este principio de crisis la gobernadora Campos está en dilema, ella siempre ha mostrado solidaridad total con los productores locales y seguramente seguirá mostrándola, el asunto es hasta dónde presionará Sheinbaum por la entrega inmediata. Que complejo, pero lo que haga o deje de hacer la Presidenta estará determinado por una realidad innegable: si quiere entregar agua a los texanos que la saque de las piedras, las presas de Chihuahua están deprimidas, sin agua ni para completar los ciclos agrícolas.
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Quien les pone alto a los extorsionadores de la Fiscalía General de la República, desesperados por hacer sus aguinaldos con los paisanos. Colocan retenes ilegales donde les da gana, siempre cargando la uña a conductores despistados y no se diga a paisanos. El lunes se plantaron en la carretera Chihuahua-Delicias, ayer en la Delicias-Camargo, hoy en la Camargo-Jiménez. Agarran corte y así se van, extorsionando parejo. Están hartando a la gente, ojalá no suceda una desgracia. Ah, pero Sheinbaum muy ofendida porque tratan mal a los mexicanos en Estados Unidos. Allá no puede hacer nada, pero acá donde si puede no lo hace.















