7.6 C
Chihuahua
domingo, febrero 22, 2026
0
649

Si aceptamos como premisa básica que César Duarte es un desecho político, lo era desde antes que lo detuviesen por primera vez, entonces debemos preguntarnos qué mensaje pretende mandar el régimen a Chihuahua con la segunda detención, si como personaje político no significa nada. Se pude presumir todo, menos que tiempos y formas sean coincidencia, lo que abre otra pregunta; porqué no antes y si ahora, cuando están por iniciar las etapas definitorias de la sucesión. ¿Es el primer gran movimiento del régimen, pensando en el 2027? Y si lo es, cuáles serían sus fines. En esa parte dejo el planteamiento, prometiendo desarrollarlo en la medida que fluya la información.

Por ahora quiero insistir en lo conocido, que no por obvio pierde relevancia; el concepto de corrupción según la cuatroté. Lo escribí decenas de veces, no ahora, empecé desde que Duarte todavía era gobernador. Hizo un gobierno de corrupción, abusos y prepotencia que le merecieron bien ganada la prisión. Ha pagado cuatro años, dos en Miami y dos en San Guillermo, cuántos permanecerá en el penal del Altiplano. Sospecho que pagará, mínimo, un año de cárcel por uno de gobierno. Él sabrá si valió la pena.

Entonces si, Duarte es responsable de sus actos y en consecuencia de su prisión. Recién liberado cometió nuevos errores, conduciéndose con ínfulas de títere y patarato celebrando bailecitos y haciendo reuniones políticas que sólo incautos o desesperados tomaban en cuenta. Llegó a decir que valía 200 mil votos y que sería fiel de la balanza en la próxima elección, imagine el desvarío en que andaba. Pongamos que encontró lo que buscaba, pero la justicia versión cuatroté fue con él muy diferente a como fue con otro gobernador también merecedor de prisión, me refiero obviamente a Javier Corral, hoy flamante senador por la demagogia populista.

Corral no tiene cara con qué hablar de Duarte, está imputado por una cantidad similar a la que Duarte habría desviado, (cerca de cien millones) y por su culpa Fuentes Vélez, quien fuese su secretario de Hacienda, lleva años huyendo. En vez de colaborar con la Justicia estatal, el régimen rescató al ahora senador de los agentes que fueron a detenerlo en Ciudad de México. El conocido episodio después se lo reclamaría otro impresentable, Gerardo Fernández Noñora, cuando le recriminó su falta de compromiso al regatear el voto para la presidenta de los Derechos Humanos. “Por nosotros no estás en la cárcel”, le dijo Noroña con todas sus letras, refiriéndose al rescate ilegal.

Corral es uno de los corruptos que, junto a Duarte, debería estar en prisión. Pero no es el único, menciono a otros corruptos públicos del régimen: Adán Augusto López y sus cómplices en la Barredora, al exdirector de Segalmex, Ignacio Ovalle, a Salgado Macedonio, multiacusado de violador, a Rafael Ojeda, exsecretario de Marina, y a los últimos directores de adunas por el huachicol. De los hermanos López Beltrán hijos del ex presidente ni hablamos, como tampoco de gobernadores, exgobernadores, alcaldes, empresarios prestanombres cuya lista completa sería suficiente para llenar el espacio de la columna.

Cuando se habla la corrupción en el régimen populista, siempre es la corrupción de otros, nunca la de ellos. Lo cual nos recuerda la máxima del expresidente, tomada de Juárez: a los amigos justicia y gracia, a los enemigos justicia a secas. El punto es que para los amigos del escondido en Palenque sólo han tenido gracias, no justicia. Aparte de ignorar sus corruptelas, da la impresión que se las festejan y les permiten seguir robando. Esa conducta se entiende por otra deformación heredada de López Obrador: si perteneces al régimen eres honesto por definición; si perteneces a la oposición eres intrínsecamente corrupto.

Su concepto de corrupción es en razón de complicidades u oposiciones al régimen, vileza que los mexicanos tienen registrada. La última encuesta de El Financiero sobre corrupción en México, reporta que el 83 por ciento de los mexicanos considera que Claudia Sheinbaum es permisiva con los corruptos y sólo el 10 por ciento piensa que combate la corrupción. Esa tendencia empezó en 60 por ciento y ha ido creciendo sostenidamente.

Por supuesto que su opción por la corrupción, extendida transversalmente en toda la administración federal y en las estatales donde gobiernan, tendrá consecuencias. Contrario a lo que piensan su enorme soberbia, se traducirá en reclamos sociales antes de que puedan remediarlo, cada vez los distractores les son menos útiles para ganar la opinión pública. Porque en algo si tuvo razón López Obrador, la gente se cansa de tanta pinche tranza, dicho que recogió de la sabiduría popular. El karma vendrá sobre sus herederos muy pronto, nadie puede asumirse como medida de la honestidad y las buenas costumbres, esas ya están predeterminadas por siglos de cultura occidental.

Rompeolas

En cuanto Cruz Pérez Cuéllar supo lo de César Duarte, lo primero que hizo fue ordenar a todo su equipo que guardara silencio. Era lo mejor, dadas las circunstancias de que intentó hacer equipo con el exgobernador, en su frenesí precampañero por ser candidato a gobernador. Pecho tierra y nieguen todo, ¿de que Duarte me estás hablando? Yo no conozco a ningún señor con ese apellido. Jajajajaja, pero ahí andan agarrándose de un clavo ardiendo con tal de dar la impresión de que ya secuestraron la candidatura. Ajá.
  
………………..

Si Cruz se puso a cubierto, Juan Carlos Loera trató de capitalizarlo, pidiendo una limpia de duartistas en Morena. Quiere matar dos pájaros de un tiro, piensa que la detención de Duarte pega lo mismo en Cruz que en Ariadna Montiel, vía Mayra Chávez. Podría ser, veremos de que forma evoluciona el caso, pero Loera se morderá la lengua; la Corrupción de Duarte es de niño comparada con la de Adán Augusto López, padrino de Andrea Chávez, y por lo menos igual a la de Corral, coordinador de la senadora en la entidad. Sobre la corrupción de Adán Augusto y la de Corral, Loera guarda silencio cómplice, siendo que son padrino y aplaudidor principal de Andrea Chávez, con quien se allanó Loera. Mínimo de congruencia, hablando de corrupción el maduro romeo juega en otras ligas.